Ella cree que sabe de lo que habla, cree que me tiene en un bolsillo. Jajá, me imagino el título de su historia mental: "bucker in a nutshell”… no sabe que su análisis complejo es lo que le impide saber cómo soy... en este caso la explicación más simple es la correcta. ¡Dónde está su “
navaja de Occam” cuando más la necesita!
Ella continúa pensando que debe pasar por el
psicoanálisis de Freud para entender a cada uno de sus amantes... craso error. Veo que se ha acostumbrado a dominar toda conversación y que no ha notado que esta es su excepción. Seré justo… no la juzgaré por la cantidad de amantes que ha tenido sino por la calidad de los mismos.
Otra copa de vino… su análisis continúa. No me dice nada nuevo pero al parecer se divierte. La ecuación definitivamente no la está ayudando: más vino, más profundo su análisis ¿Hasta dónde quiere llegar? ¿La
fosa de las Marianas?
¿Será el momento de decirle que su análisis no la llevará a más que otro enigma? No. Esto me divierte... no más que besarla… pero está tan entretenida que sería una imprudencia de mi parte pedirle que se detenga. Por lo menos ya no tengo que escuchar cada detalle, ya cometió el error de hablar ella ¿Acaso no sabe que nosotros los hombres somos tan estúpidos que para mantenernos felices con halagos es suficiente? ¿O es que sabe que conmigo eso no siempre funciona? Cuánto quisiera poder decirle lo atractiva y seductora que es… que no necesita hablar en lo absoluto. Lamentablemente ya es muy tarde.
¿Entonces qué hago? ¡Ya sé! pongo mi risa de que creo que está en lo cierto... pero... ¿no es eso mostrar debilidad? ¡Qué importa! así es mejor. Mostrar una debilidad que no tengo me da ventaja... cuando intente atacarme lo hará por ahí... y desde ese momento, desde ese preciso momento, la ignorancia será su único punto de vista posible.
Pido la cuenta y me aseguro de convertir la noche de hoy en experiencia.